Los negocios del desempleo


La alta tasa de desempleo que actualmente mantiene España, superando holgadamente los cinco millones de parados, es la principal vergüenza del país. Eso pocos lo dudan. Sin embargo, hay quienes están aprovechando la baja autoestima y la desesperación de los parados para hacer negocios o bien para potenciar los que ya tenían. Un juego en cierto modo legítimo, pero de dudosa humanidad.

Y no sólo me refiero (que también) a las empresas que, a sabiendas de que la competitividad por lograr un puesto de trabajo es máxima en cualquier sector (debido a la excesiva demanda), se permiten el lujo de ofrecer contratos basura y exigir requisitos casi inalcanzables para puestos que deberían ser de escasa cualificación. Tampoco hablo de los sindicatos, que sacaron tajada de algunos ERE para beneficio personal.

Páginas de búsqueda de empleo.

Páginas de búsqueda de empleo.

Mi indignación, más bien, se dirige hacia a los portales de búsqueda de empleo. En el último lustro han nacido una cantidad ingente de páginas webs que publican ofertas de empleo. Aparentemente, lo hacen para ayudar a las personas, pero la mayoría de ellas esconden un afán recaudatorio, que se traduce en una publicidad masiva y el establecimiento de categorías premium (pago por servicios). De esta forma, los que más dinero estén dispuestos a desembolsar en estos portales, paradójicamente tendrán más fácil encontrar un empleo. Se establecen así parados de primera y segunda clase.

Muchos de estos portales, cuyos nombres son por todos conocidos, aprovechan la ocasión del envío de mailing de ofertas de trabajos relacionados con tu sector para introducirte una publicidad intrusiva de cursos y seminarios. Cursos caros, intensivos, algunos llamados “low cost”, la mayoría sin utilidad real de cara al mercado laboral. Talleres y masters que, no obstante, están dando de comer a mucha gente gracias a la desesperación de los desempleados que, ante la incertidumbre del presente, deciden optar por aumentar su formación. Un nicho de negocio donde las empresas se están dando el festín.

Con una ética un poco más sana, aunque no por ello dejan de entrar en el saco de la rapacidad en tiempos de crisis, muchos empresarios están inflando sus arcas gracias a los bares y restaurantes “low cost”. Espacios con precios irrisorios, impensables hace un lustro, que sin embargo están creciendo a velocidades de vértigo gracias a las cuentas bancarias vacías de la población. Riqueza a costa del pobre, aunque disfrazada de un falso altruismo.

Muchas de estas empresas de comida rápida, basura y barata, no publican ofertas en los portales de empleo, sino que remiten directamente a sus páginas corporativas. En ellas, al demandante de empleo se le suelen requerir una serie de datos personales (no tantos de su experiencia ni disponibilidad) que, como ocurre con las redes sociales, tienen potestad para comercializar o utilizar en beneficio propio (te mandan publicidad, cuando lo que tú querías era trabajar con ellos).

En definitiva, la crisis y el desempleo, en este sistema, pueden ser también fuentes para un negocio redondo.

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Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
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