Apretarse el cinturón


El 2013 da comienzo de la misma forma que acabó el año anterior, con el manido mensaje de “todos tenemos que apretarnos el cinturón” en tiempos de crisis. Un dictamen que lanzó el poder hace tiempo y que poco a poco ha ido calando en los diferentes estratos de la sociedad. Hay que ahorrar en todo, puesto que llevamos años “viviendo por encima de nuestras posibilidades”. Nada más manipulador y lejano a la realidad.

Porque la mayor parte de la población no hizo tal cosa durante los supuestos “tiempos de bonanza”. La catastrófica situación actual ha hecho que miremos con nostalgia y envidia la época de los supuestos brotes verdes. Como si entonces estuviéramos en el paraíso y ahora en el infierno.

Muchísima gente (quizás la mayoría) en cambio no pidió hipotecas, ni derrochó su dinero en coches lujosos o en viviendas de precios inflados. Las personas de a pie, por lo general, nunca relajaron su cinturón porque no fueron partícipe de esa “burbuja inmobiliaria”. Trabajaron como siempre para subsistir los más holgadamente posible. Pero también había varios millones de parados en 2004 o 2006. Y mucha gente sin prestaciones. Algunas, incluso, también eran desahuciadas de sus hogares.

El discurso que estamos aceptando acríticamente es por tanto falso. No todos tenemos que apretarnos el cinturón. Ni si quiera un poco. Porque la gran parte de la población (no todos, que conste) tiene un cero por ciento de culpa de esta crisis, entre otras cosas, porque ni si quiera tuvo la oportunidad de generarla. No son ellos los que tienen que ahorrar y pagar más impuestos, porque nunca aceptaron las triquiñuelas de un banco ni jugaron a ser ricos apoyando guerras absurdas.

No tenemos que apretarnos el cinturón, ni si quiera un poco, por eso y por otras tantas cuestiones que  no han cambiado en los últimos años: la incitación al consumo masivo sigue siendo la misma (no se han reducido los anuncios de coches de lujo para familias que no pueden pagarlos), el ahorra exigido a la sociedad tampoco es correlativo al que se le exigen a bancos, grandes multinacionales o a los propios políticos.

El poder ha conseguido que nos sintamos responsables de esta situación económica que sufrimos. Algunos españoles lo son, y sería ingenuo negarlo. Pero gran parte, y vuelvo a arriesgarme a decir que la mayoría, no la provocamos, ni disfrutamos bonanzas pasadas. Más que apretarnos el cinturón, nuestra obligación es desatárnoslo y afligir con él a quienes pretenden que nos sintamos mal desde altares de oro.

No somos culpables, sólo víctimas.

Anuncios

Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s