Reina


Hay que levantarse temprano para cortar leña. El pan se tuesta en la fogata prendida en medio de la cocina. Utensilios tallados a mano. Sillas de enea. Horno de piedra. Agua de pozo. Las casas de Reina están habitadas por cachivaches de más de un siglo de vida. Troncos cruzados a modo de vigas y taburetes que aparecen en fotografías color sepia soportan la pendiente continua de los hogares de este pueblo extremeño.

El rey de Reina es un tiempo africano. Es decir, el no-tiempo. Pueblo rural donde los falangistas caídos por la Patria mantienen su convivencia con los árabes que ya cayeron por la misma patria siglos atrás. Un pequeño asentamiento que aguarda restos romanos a sus más de setecientos metros de altura.

En Reina, Badajoz, apenas viven doscientas personas, doscientos mogineros. Desde la enésima planta de sus casas rurales, que bien podrían ser museos, atrezzo de película española, corre un aire de piedra y madera, únicos elementos con los que se ha construido todo. Allí no hay tiendas ni tenderetes, ni funciona el washapp. Allí el PSOE copa todos los escaños, pero tan sólo aventaja al PP en 66 votos.

El único agente contaminador de Reina, a parte del visitante, es la cabra. La cabra y su cencerro son los únicos elementos que emiten sonido en la mañana de esta población. Sólo el gallo les hace competencia cuando le antoja. En Reina el capitalismo sólo se ve desde televisiones antiquísimas y se hace la luz eléctrica girando mecanismos inexplicables.

También la cabra ayuda al ser humano a contaminar el ascenso a la Alcazaba, único monumento en varios kilómetros a la redonda. Sus excrementos van minando el camino de subida a un castillo derruido, que regala un paisaje de poetas de hace un siglo.

Camino que da a una ladera en la que una roca recuerda al cura que se despeñó pendiente abajo hace décadas. Ladera que llega al castillo, junto al que hay una ermita hasta la que procesionan los vecinos en la fiestas de agosto.

Casa Herminia o Mirador de Juan proporcionan estancias en este pueblo del no-tiempo. Uno de los muchos lugares de España por los que el planeta respira y vive, más allá del negro humo de la metrópolis.

Habitación de casa rural

Anuncios

Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
Esta entrada fue publicada en Mi libertad y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s