Huelga de banderas en Sevilla


En los días previos a la Huelga General del 14-N, algún que otro sindicato o partido político decidió no apoyar la convocatoria por ser una huelga “politizada”. Es obvio que toda movilización ya supone un acto político en sí. Pero creo que a lo que estas organizaciones se referían era a una huelga, no politizada, sino de partidos y políticos. Y así fue, al menos en Sevilla, y al menos en lo que respecta al apartado “manifestación” de la jornada de lucha.

La marcha por la capital andaluza estuvo plagada de egos y protagonismos. Pero, sobretodo, estuvo inundada de banderas (y valderas). Los sindicatos mayoritarios eran los convocantes de la Huelga General, y no faltaron miles de banderas de UGT y CC.OO, fotitos de sus líderes en la prensa y grititos de “¡ha sido un éxito mundial!”. Tampoco faltaron enseñas de organizaciones minoritarias: CNT, CGT, SAT, Satse, Sindicato de Estudiantes, etc. Todos buscando el protagonismo con su seña de identidad por delante.

Junto a los sindicatos, y a algunas asociaciones con cartelería propia, también hubo, sorprendentemente, mucho representante político: blasones del PA, de Equo e incluso del PSOE. Ya se ha mencionado, pero estuvo hasta Valderas, vicepresidente de la Junta (IU). Como si contra ellos no fuera el asunto. Como si ellos no fueran culpables o al menos cómplices de esta situación.

Banderas republicanas, supuestos violentos que sólo buscan la foto con acciones efímeras y cobardes, pero sin llegar a la radicalidad que la situación de este país requiere. E himnos, muchos himnos: la Internacional, el de Andalucía y muchos más. Y fotos, muchas fotos de “personalidades” (algunos de ellos periodistas, reconozcámoslo).

Y en medio, el pueblo, el de verdad. El que lleva como único arma su desesperación y su espíritu indignado. El que reclama en cólera su extirpada dignidad, por encima de convocatorias, de cientos de ramales distintos en los que manifestarse y de banderas. La gente que sale a la calle, no por convicción, sino porque no puede más.

La solidaridad, en cambio, faltó a la cita. A la hora de coger nuestro Metro de una sola línea, ayer en servicios mínimos, el sentimiento de “lucha y unidad” se convirtió en individualismo puro y duro. Un sindicalista, de esos que salen en las fotos de la Huelga General, entró a empujones en el vagón. Luego dijo, medio en broma pero tan pancho, “chófer, que no pare más hasta que llegue a mi parada”.

Huelga de banderas y valderas. Huelga de políticos. Pero, aunque no salgan en la tele, huelga de personas.

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Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
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