Los desahucios, el debate equivocado


La Constitución Española dedica un artículo entero, el 47, a garantizar una vivienda “digna y adecuada”. Y muchos españoles estamos aplaudiendo que el Gobierno y la banca, “gracias a la presión social”, hagan la vista gorda en casos “extremos” de desahucios. Tiene cojones.

Celebrar que los movimientos sociales han conseguido poner en la mesa un asunto, el de la vivienda, que nos pertenece a todos según la norma magna por la que se rige esta sociedad, es de una pasividad radical.

Los políticos, los mismos que han estado beneficiándose de toda esta parranda económica, ahora salen por televisión apropiándose de palabras como “solidaridad” o “humanidad”. El propio Zoido, alcalde de Sevilla, ha logrado hoy protagonizar la tercera noticia del telediario más visto en este país, gracias a una declaraciones propias de un ser sin alma.

El alma, ese ente abstracto que buscan salvar los clérigos. Ellos, que habitan en palacios de oro, también apoyan la medida de “flexibilización” de los casos de desahucios. Como si en la mitad de sus iglesias no cupieran todas las personas sin hogar de España.

Pero la trampa, y  este artículo ya estaba cayendo en ella, está en llevar el debate a desahucio sí, desahucio no. Para algunos sí, para otros no. No, pero con condiciones. Este debate no es debate, es fanfarroneo, chascarrillo, hipocresía pura. Degradación política sin más. El sistema está a punto de reventar (quizás el 14N ¿Por qué no?) y ellos, los elegidos por la banca y por Dios, han de evitarlo.

Pero no hay debate posible, no hay victorias y derrotas en las que reflexionar. La Constitución, la ley, lo deja muy clarito. Y el sistema contradice alegremente esa Constitución, esa ley, privándonos de un derecho universal.

Si el pueblo, que no ha creado esa ley, entrara en el Parlamento con antorchas y lo incendiara con todos sus políticos (y economistas) dentro, ¿No estaríamos ante un caso de incumplimiento de la Constitución, por parte de quienes no la han creado, menos grave incluso que el que hacen los propios políticos, que sí la han creado?.

Lo radical, desde este punto de vista, no es quemar el Parlamento, sino impedir, con arrogancia, que los españoles disfrutemos “de una vivienda digna y adecuada”. Ni si quiera de una vivienda. El debate del desahucio, por tanto, está errado.

Los radicales son ellos. Nosotros aún somos los pasivos.

Anuncios

Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
Esta entrada fue publicada en Mi libertad y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s