La emigrante con botas (II)


Puedes leer el primer capítulo pincahndo aquí.

En cuanto Habib Forcolo observa en el currículum de Laura Montalbán el pequeño matiz de que juega en un equipo de fútbol de barrio, y que incluso ha sido convocada tres veces por la selección andaluza femenina, desbloquea su teléfono y teclea el número indicado junto a la fotografía de la orla que Laura ha pegado en cada papel. Ni si quiera cuestiona de dónde ha podido salir aquella ficha curricular, pues Forcolo cree que el destino es el que mueve nuestras vidas y el de él, por desgracia, ya le ha llevado por derroteros difíciles. Con esta llamada, su situación sólo puede ir a mejor.

Aunque esto intente ser literatura, vamos a obviar el probablemente aburrido diálogo telefónico entre Habib y Laura. Simplemente diré que Forcolo logra convencer a Montalbán de que haga las maletas en dos semanas y ponga rumbo a Lesotho. En aquel país de dos millones de habitantes podrá ser su enfermera, y revisar el estado de su tumor mediante las técnicas médicas que ha aprendido en Europa y que en Lesotho, por más dinero del que disponga, no podrá encontrar de manos de ninguna sanitaria. A menos que provenga de una oportunista ONG con ánimo de lucro.

La propuesta, sin embargo, es explícita: Laura no tendrá un sueldo de enfermera (en Lesotho no se paga por curar, porque la vida siempre es efímera), pero Habib promete regalarle unas botas de fútbol profesionales y presentarle a su esposa Nada para que le haga una prueba. Si Laura logra entrar en la selección de fútbol de Lesotho (el trámite de la nacionalidad es mera cuestión de soborno), tendrá un sueldo fijo y protección asegurada por parte del Estado, que suele cuidar muy bien a sus deportistas mientras el pueblo carece de alimentos para sobrevivir en el día a día. En caso de no superar la prueba de Nada Grkinic, tendrá que buscarse otro empleo compatible con el de enfermera o bien regresar hasta Sevilla.

Laura Montalbán acepta el trato en su primer encuentro con Forcolo. La situación en España es irresistible y la aventura africana supondría un cambio radical en su burocrática existencia. Quizás no se haga rica y su vida pueda correr peligro por las enfermedades del África Negra. Pero prefiere ser una emigrante con botas de fútbol a ser una patriota descalza y con uniforme de harapos. De permanecer en Sevilla, pronto tendrá que subsistir pegando carteles de propaganda electoral a cambio de unos pocos euros. Todo una deshonra para ella.

La decisión, por tanto, está tomada. Y la aceptación de sus padres es también más sencilla de lo que en principio pensó. Gracias a los viajes que han realizado por Zimbawe y Madagascar, sus progenitores son personas con una visión positiva del África del Sur y de sus gentes y tradiciones.

Así, dos semanas después de la llamada telefónica de Habib Forcolo, la enfermera Laura Montalbán llega al aeropuerto de Sevilla rumbo a Madrid-París-Pretoria y Maseru (Lesotho), para cuidar del enfermo e intentar ganarse un salario como futbolista a las órdenes de Nada Grkinic, su mujer. De lo que le acontece a nuestra protagonista en Lesotho daremos cuenta en el próximo (y definitivamente) último capítulo.

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Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
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