Demasiada propaganda desigual


La situación de España solo va a peor. Las manifestaciones se suceden a diario, más masificadas cada vez. El hastío y la desilusión por los partidos políticos llega a cotas insospechables antes de la instauración de la llamada Democracia. Pero cuando llegan las elecciones, siempre ganan los mismos.

Lo pudimos comprobar ayer una vez más, en las elecciones vascas y gallegas. Unos partidos crecen y otros decrecen, pero son los mismos de siempre. El malestar de nuestra sociedad parece canalizarse hacia la calle pero no hacia las urnas. ¿Por qué? ¿Es que, como el Luisma de Aída, el pueblo es tonto y por eso vota a PP y PSOE?. Está claro que no.

Simplemente, y creo que no es un asunto difícil de reconocer, la mayor parte de la población española no hace un seguimiento de la política y de sus partidos como muchos periodistas creemos. El pueblo, en su mayoría, no está al tanto de las propuestas de los partidos, creen lo que ven en televisión porque nadie les dice que casi todo es mentira. Sólo se indignan cuando la medida anunciada les afecta directamente. La masa no lee los programas electorales y no busca la lista con todos los partidos que se presentan a las elecciones. No es cuestión de inteligencia, sino de ilusión.

Hay mucha gente que si lo hace, muchísima, pero no la mayoría.

Y aquí entra en juego la propaganda: Se dice que el sistema electoral español no es auténticamente proporcional. Y no lo es desde que se empieza a repartir el dinero para los partidos. Si por cada voto, unos partidos logran más dinero que otros, la situación ayuda a perpetuar el statu quo.

Los que ganan unas elecciones, obviamente tendrán muy fácil volver a ganarlas, independientemente de lo que hagan en su mandato: tienen más dinero para propaganda, muchísima más presencia en los medios de comunicación públicos (por ley) y privados. Incluso disponen de capital suficiente para lograr una mayor infraestructura en un simple mitin.

Una persona a la que no le interese la política pero vaya a votar porque sienta que es su derecho, lo tiene muy fácil a la hora de elegir la papeleta: PP derechas, PSOE izquierda, IU más izquierda y UPyD una señora rubia. Del resto, ni ha oído hablar ni oirá.

Algo parecido pasa con los equipos de fútbol: el que juega la Champions recibe mucho dinero. Por ende fichará mejores jugadores y volverá a jugarla al año próximo. Y por ende se perpetuará como un gran equipo hasta que una pésima gestión lo haga desplomarse.

Si bien hay deportes como, por ejemplo, el baloncesto de la NBA, en el que los equipos tienen limitado su presupuesto de fichajes, y el equilibrio más o menos se mantiene.

¿Por qué no se hace así?. Si limitamos el gasto en campaña electoral de los partidos, de forma que éste sea el mismo para todas las formaciones que se presenten, el ciudadano tendrá un auténtico poder de decisión. Libre de tanto color azul, rojo o magenta. Puede que acabe votando porque le guste más el escudito que aparece en el panfleto. Pero al menos le serán familiares un mayor número de escuditos o logotipos de los que ahora lo hacen.

Si la democracia es un anuncio de televisión, que al menos nos muestren spots de todos los partidos.

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Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
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