El cine animado menos infantil


El espectador de cine común tiende siempre a relacionar el concepto de cine de animación (los dibujitos animados de siempre) con el de cine infantil, para peques. Y cierto es que en el 90% de los casos esta relación es correcta. La factoría Disney ha ayudado mucho a construir este tópico.

Sin embargo, entre la multitud de películas animadas que existen actualmente en el mercado podemos encontrar algunas que, independientemente de su intención, acaban calando en un público adulto, superando a veces la capacidad de recepción de los propios niños. Veamos algunos casos aleatorios:

Mary and Max (de Adam Elliot): Bajo una animación Stop Motion narra una historia realmente entrañable entre un solitario cuarentón y una también solitaria niña de ocho años. Es un cuento, pero con una historia adulta, llena de la esencia que guarda el ser humano en su interior. Toda una joya.

 – La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata): Todo un clásico de la animación para adultos. Un drama imprescindible, que cuenta la miseria de la guerra, y del ser humano a su vez. Personajes japoneses totalmente opuestos al comercialoide Sin Shan. Para mí, le mejor de toda esta lista.

 – Rango (Gore Verbinski): Aunque es algo más infantil que las anteriores, guarda innumerables referencias al cine clásico (es un western en toda regla). Los diálogos, los sobreentendidos, los gestos de sus personajes van dirigidos a un público adulto, sólo que están barnizados con una capa de pintura animada. Espléndida.

 – Bienvenidos a Belleville (Sylvain Chomet): Otra joya de la animación, ésta europea. La historia es muy hermosa, divertida también para los niños. Pero sus entrañas también se adentran en la hipocresía humana, bajo su ingenioso humor aguarda una crítica social espeluznante. Del mismo director es El Ilusionista.

 – Frankenweenie (Tim Burton): Es animación, pero un niño de menos de 14 años no dormiría por la noche si viera esta película. En este caso, más que el mensaje, son las formas las que convierten a este film en un compendio de películas tétricas y psíquicas al estilo Frankestein, El Gabiente del doctor Caligari, Gremlins, etc. El mismo formato, algo más inofensivo, tiene Pesadilla antes de Navidad.

Toy Story 3 (Lee Unkrich): Poco que decir de esta joya, quizás la más grande de la animación del siglo XXI. El niño se ríe mientras al adulto se le escapan unas lagrimillas. No contiene crítica social, pero sí un mensaje muy tierno. En la línea de Up y Wallie (ésta última si contiene crítica social adulta).

Además de estas, hay otras muchas películas de animación que van dirigidas a un público mucho más politizado y formado que el infantil: Persépolis, Vals con Bashir, Chico y Rita o Arrugas son cuatro buenos ejemplos. La animación, por tanto, ha dejado de ser amigo íntimo del calificativo infantil. Se ha convertido en otra forma de hacer cine, una nueva forma de expresión del arte.

 Si es de dibujitos, dile a tus padres que vayan a verla.

 

Anuncios

Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
Esta entrada fue publicada en Cultura y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s