Libia sigue muerta


Se fueron los aviones de la OTAN, Gaddafi fue enterrado en un lugar secreto , y los corresponsales de prensa hicieron las maletas rumbo a destinos más apetitosos. La guerra civil en Libia (comenzó al suspiro de las revueltas en el mundo árabe) parecía haber acabado. Pero, más de un año después, Libia no ha desaparecido del mapa. No se difuminó con la llegada de titulares más novedosos y eurocéntricos. Sigue ahí. Más que viva y coleando, aún medio difunta.

Tras la guerra civil, aún no zanjada por completo, se produjeron unas elecciones “democráticas”, las primeras en la historia del país. En ellas salió victorioso el partido laico Alianza Fuerza Nacional. Sin embargo, los primeros ministros de esta transición fueron rotando continuamente, tras no conseguir el apoyo de todo el parlamento (sólo 80 de los 200 escaños estaban ocupados por diputados de partidos políticos, el resto lo obtuvieron políticos independientes). Pasaron por el poder, entre otros, Yibril, después Abdelrahim al-Kib, posteriormente Mustafá Abú Chagur.

Hace apenas un par de días, éste último también ha sido rechazado tras una moción de censura contra la lista de ministros que propuso para gobernar. El Estado como tal, aún no está formado. Y tampoco su Constitución.

Y es que no han finalizado los conflictos internos. Los grupos leales a Gaddafi sufren una continua persecución por parte de los milicianos revolucionarios de Misrata (apoyados por la OTAN y Europa y ganadores de la guerra). Por su parte, estos mismos grupos leales, también se levantaron en armas contra los revolucionarios. Todo un caos, favorecido en parte por la venta de armas españolas a Libia.

Al conflicto político, hay que unirle el conflicto religioso, con lo que la situación se agrava aún más.  La lucha de milicias radicales (algunas creadas por la CIA estadounidense hace décadas) y el ataque de los integristas a símbolos musulmanes es una constante en uno de los primeros países en adoptar la supuesta Primavera Árabe. De todo ello, sólo tuvo cabida informativa en los medios de comunicación de Europa el ataque de los islamistas (leales  a Gaddafi) contra el embajador de Estados Unidos en Libia, a causa del famoso vídeo que atacaba a Mahoma.

En Occidente es difícil conocer fielmente lo que ocurre actualmente en Libia. Es una situación muy confusa la que vive un país que pasó de moda, pero que sigue incluso más hundido que en la era Gaddafi. El alegre y esperanzador editorial de El País  tras las elecciones de julio, (reseña que los islamistas han quedado al margen del poder y que “la producción de petróleo se ha reanudado”, ambas cosas positivas para Europa), queda pues muy alejada de una realidad asfixiante de la que apenas podemos obtener información.

Así es la hipocresía de Occidente.

NOTA: Recomendable análisis sobre la situación reciente de Libia. Por Jon Lee Anderson, pinchando aquí .

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Acerca de Angel Espínola

Periodista y Community Manager. 25 años. Con un Master de Escritura Creativa. Interesado en #Cultura, #Carnaval, #Política, #Deportes, #Literatura, #Salud, #Comunicación, #Marketing. Vivo online. @angelyespinola
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